La construcción de lo hablado como una posibilidad de creación.
- ESTO ES UNA CASA
- 18 sept 2025
- 4 min de lectura
Actualizado: 9 oct 2025
Escrito por Julieta Mercado
“El acto de hablar podía constituir una acción en sí misma, no la descripción de una realidad.” -John L. Austin
En esta frase, John L. Austin reflexiona sobre la construcción del conocimiento a través del habla. Por lo general, la écfrasis griega —que consiste en la descripción detallada— se utiliza con fines pedagógicos para aprender a observar con mayor atención. En este sentido, una de las propuestas centrales de la mediación crítica es la participación activa en el conocimiento mediante el recurso oral, ya que posibilita la desjerarquización entre la alta y la baja cultura y abre, como señala Austin, un espacio común de construcción a partir del propio acto de hablar.
Ahora bien, esta perspectiva encuentra un eco directo en los estudios de públicos, pues ambos buscan reconocer y dar voz a la diversidad de experiencias. Así, en Chile, desde 2018, se ha trabajado la diferenciación de públicos en cuatro categorías —potenciales, regulares, no públicos (en situación de marginación o vulnerabilidad) y ocasionales—. Esta clasificación no solo permite comprender mejor las prácticas culturales, sino que también dialoga con la mediación crítica al poner en el centro la pluralidad de miradas y la necesidad de generar procesos inclusivos de construcción de sentido.
A partir del entendimiento y la segmentación de los públicos, la mediación cultural puede plantearse como una metodología basada en la creación de conocimiento a través del habla. Esto implica reconocer que la mediación no es unilateral, sino que requiere repensar al público para potenciar objetivos comunes. En este sentido, el caso de Chile, muestra cómo la clasificación y el análisis de audiencias fortalecen prácticas de mediación crítica.

La mediación hoy y ayer
En la actualidad, María Ocaso, arte-educadora, reflexiona sobre la necesidad de mediar a partir de los cuidados. En su texto Mediar-cuidar. Propuestas para educar a través de las artes en un mundo post-covid, señala: “Cuidar no es lo mismo que curar, los cuidados se suelen abordar de manera natural y continua, mientras que curar lo abordamos cuando algo está enfermo, infectado o neurótico, de manera discontinua.” La cita respondía a un momento muy específico —el post pandémico—; sin embargo, su pertinencia se mantiene hoy al establecer un paradigma acerca de la importancia de cuidar a través de la mediación.
Si retomamos lo planteado por John L. Austin sobre el acto de hablar como acción transformadora, podemos comprender que la mediación artística no solo se construye desde la oralidad, sino que también incorpora una dimensión ética: el cuidado. Así, la palabra, además de crear conocimiento, se convierte en un gesto de acompañamiento que enlaza lo histórico con los desafíos actuales.
Creo que la posibilidad de pensar en el público corresponde a una necesidad de tener objetivos y metas claras, pero también hay una labor de cuidado a través de lo afectivo. Mediar, intermediar, es también cuidar a las personas cuando necesitan un descanso en la visita, ir al baño o cualquier necesidad en la que podamos acompañar(nos). El recurso oral es parte fundamental para la construcción de significados, y en este caso, también potencializa algo clave: la comunicación a través de los cuidados.
Pensar en los públicos es una problemática museal, pero también está atravesada con el contexto y la realidad; no se construye el público sino que se cuestiona el papel del espectador para conversar en torno al otro, a lo otro. Incluso es una problemática identitaria a través de lo oral, en este sentido es vigente, a la vez que universal.
La mediación ha atravesado, a lo largo de su historia, múltiples capas y lecturas. En el siglo XX, particularmente en contextos como Brasil, se desarrollaron experiencias pedagógicas significativas. En primer lugar, durante la década de 1950, las propuestas de Paulo Freire introdujeron un enfoque pedagógico crítico que marcó un punto de partida fundamental. Más adelante, en los años ochenta, las aportaciones de Amelia Arenas —arte-educadora del MoMA— y de Abigail Housen dieron continuidad a estas exploraciones y anticiparon lo que, posteriormente, se conocería como el “giro educativo” en el arte. Como resultado de estos procesos, se establecieron bases sólidas para el campo de la arte-educación en Brasil, las cuales, a su vez, se han proyectado hasta el presente. En este sentido, tal como señalan Denisse Grinspum y Freire, el propósito del mediador no consiste únicamente en transmitir información de manera unidireccional, sino también en propiciar que los participantes puedan analizar, comparar, evaluar, decidir, elegir e incluso romper con lo establecido.
Asimismo, el arte, en este sentido —y en muchos otros—, se configura como un medio para el contacto, los afectos y la visibilidad, pero también para el juego, el descanso y el acompañamiento. De igual forma, puede servir para construir, destruir, crear, conocer, escribir, dibujar, conversar, intercambiar y comunicar. Por lo tanto, el arte no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino, más bien, como un camino que posibilita la experiencia compartida y la construcción colectiva de sentido.
Fuentes de consulta
https://10encuentro.ibermuseos.org/wp-content/uploads/2023/12/J3_05_C_Menares_1.pdf
Plan Nacional de desarrollo y formación de públicos: https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2021/09/plan-nacional-de-desarrollo-y-formacion-de-publicos-2021-2024.pdf
Textos permeables. Consultados en línea: ( https://www.consorcimuseus.gva.es/wp-content/uploads/2020/12/TEXTOS-PERMEABLES.pdf )
Historia de la educación museal en Brasil. Consultado en línea: (https://ceca.mini.icom.museum/wp-content/uploads/sites/5/2024/11/Livro-Espanhol-Final-2024._compressed-2.pdf )
Pedagogías en el campo expandido, Pablo Helguera. Consultado en línea: (https://latinamericanartathunter.org/uploads/Pedagogia_no_campo_expandido_8Bienal%20Spanish.pdf)



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