Hacer cultura, habitar lo común: claves para entender la gestión cultural
- ESTO ES UNA CASA
- 5 sept 2025
- 3 min de lectura
Escrito por Vivian Escobar
¿Qué significa “gestar”?
La palabra tiene más historia de la que imaginamos. Según el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, gestar es dar origen, generar, producir hechos. Viene del latín gerere, que significa conducir, llevar a cabo, mostrar. Desde esta raíz también vienen palabras como gesta (las hazañas que narran una historia), y gesto (esa expresión corporal que dice lo que no siempre se dice con palabras).
Gestionar cultura no es solo programar eventos o administrar recursos. Es poner en movimiento algo vivo, algo que se transforma, que conecta lo íntimo con lo colectivo. La gestión, entonces, podría considerarse como ese conjunto de gestos a través de los cuales llegamos a dar sentido histórico a una forma de estar siendo en el mundo. Es, como dice Víctor Vich, “dar la vuelta al mundo desde la cultura”.
¿Qué entendemos por “sector cultural”?
En las últimas décadas, se ha instalado la idea del “sector cultural” para nombrar al conjunto de instituciones, políticas, festivales, museos, patrimonios, archivos, bibliotecas, escuelas artísticas, etc. Un recorte institucional que muchas veces reduce la cultura a lo artístico y lo patrimonial, dejando fuera otras formas de vida, creación y vínculo.
¿Cómo se construyó esta visión? Uno de los momentos clave fue la creación del Ministerio de Asuntos Culturales en Francia en 1959. Con André Malraux al frente, la misión era democratizar el acceso al patrimonio. Pero esa institucionalización también implicó una separación entre cultura y educación, y dejó por fuera el arte comunitario, la educación popular, las prácticas colectivas. Este enfoque tiende a estar en manos de élites y a excluir prácticas comunitarias o populares.
Hoy, esa misma tensión se reproduce en muchos países: entre una gestión cultural vertical y elitista, y experiencias autogestionadas, barriales, colectivas. Entre el escenario oficial y la cocina donde se cuecen nuevas formas de habitar lo común.

Y entonces.. ¿Cuál es el papel de un gestor cultural?
Victor Vich (2021) un escritor peruano enfocado en las políticas culturales propone una mirada más amplia y política. El gestor o la gestora cultural es alguien que diseña procesos con la cultura como materia viva, que lee el territorio, que arma redes, que crea nuevas posibilidades de estar juntxs.
Es etnógrafo, porque escucha y observa con atención los contextos que habita. Es curador, porque selecciona y resignifica saberes y objetos. Es impulsorx, porque cree en procesos de largo aliento que transforman lo cotidiano. Y es administradorx, porque también hay que saber armar presupuestos, equipos, cronogramas.
Un gestor cultural, entonces, no es solo programar, sino producir sentido, activar memoria, crear posibilidades de encuentro, en un mundo que muchas veces fragmenta y separa.
Una gestión que transforma..
Es una forma de intervenir en el mundo, de generar relaciones, activar memorias, visibilizar conflictos y crear nuevas posibilidades de comunidad. En su sentido más profundo, gestionar es gestar: dar origen, mover, transformar.
Como señala Víctor Vich (2021), el gestor cultural no se limita a administrar recursos o producir eventos; es un agente que articula imaginarios, saberes y prácticas para reorganizar lo cotidiano. A través de gestos simbólicos y decisiones concretas, la gestión cultural puede generar sentido, identidad y transformación.
Desde esta mirada, las artes no son un lujo, sino una herramienta poderosa para la construcción de paz, la cohesión social y la justicia cultural. Los procesos culturales tienen el poder de:
Reforzar el tejido comunitario desde la expresión colectiva.
Crear espacios de diálogo donde antes hubo silencio o fragmentación.
Nombrar lo que no tenía nombre.
Imaginar futuros que aún no existen.
Resistir narrativas hegemónicas y crear otras formas de estar siendo en el mundo.
Esta gestión no se limita al escenario o a las galerías. Habita también la calle, el aula, la plaza pública, los centros culturales. No es solo una cuestión de programación cultural, sino de participación, justicia y derecho a la cultura.
Gestar cultura, entonces, es también gestar futuro.
Referencias:
Vich, V. (2021). Políticas culturales y ciudadanía: estrategias simbólicas para tomar las calles (1ª ed.). CLACSO; Instituto de Estudios Peruanos; Editorial de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.
Bernárdez López, J. (2003). La profesión de la gestión cultural: definiciones y retos [Ponencia presentada en el I Foro Atlántico de Gestión Cultural, Tenerife]. Boletín del Portal Iberoamericano de Gestión Cultural (n.º 4). Asociación Canaria de Gestores Culturales / Portal Iberoamericano de Gestión Cultural



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